Terapia Social – Los 5 Estados Mas Estupidos De Las Redes Sociales

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Terapia Social me quede boca abierta con lo que Publican en las Redes Sociales

La terapia social es lo que se necesita mucha gente porque publican en las redes sociales cosas que son innecesarias.  Mucha gente lo ve mas que lo que se pone en otros medios como la television, radio, periodicos, etc. hoy en dia es el metodo de comunicacion que mas llega a los seres humanos.
El problema es que ahora son los usuarios mismos que publican a su audiencia.
En en gran mundo de Internet podes encontrar todo tipo de cosas, desde acciones solidarias, deportes, comidas, salidas, hasta las cosas más absurdas.

 

Pero en particular hay que ver los estados que publican las personas en sus perfiles, son muy conmovedores, graciosos y hasta un punto de ridiculez extremo. Gracias a la redes sociales todo el mundo puede expresar lo que desea desde lo que está comiendo, hasta el lugar exacto en donde se encuentra en este instante. Las posibilidades de comunicaciones son gigantes.

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Terapia Social

¿Por qué la gente comparte contenido propio relevante en línea”, es un trabajo elaborado por Eva Buechel y Jonah Berger, de la Universidad de Miami y la de Pensilvania respectivamente, en el cual se asegura que las personas emocionalmente inestables tienden a publicar más mensajes personales y con mayor frecuencia en Facebook.

Los motivos responden a una lógica irrefutable: a causa del poco control que tienen sobre sus emociones, sienten la necesidad de manifestarlas con el fin de recibir apoyo social en las redes y sentirse un poquito mejor consigo mismos. Como la vida misma.

Pero aunque pueda resultar contradictorio, en su investigación Buechel y Berger afirman que las personas que postean abiertamente y sin pudor en las redes sociales con bastante frecuencia no suelen tener la misma actitud en el día a día, en su vida offline.

Más bien al revés. Aunque en su trabajo no ahondan en ese aspecto, las investigaciones acerca de la dicotomía entre vida offline y vida online se presentan una y otra vez sin llegar, ni siquiera hoy, a una conclusión definitiva sobre si somos iguales en la calle y frente a la pantalla de la computadora.